Inteligencia Emocional: Entrenando habilidades emocionales.En esta sección, queremos aprovechar la ocasión para compartir con vosotros cómo en Vivencia y Talento Consultores hemos resuelto el entrenamiento operativo de la Inteligencia Emocional.
Como muchos de vosotros sabéis y habéis podido comprobar, nosotros apostamos por un entrenamiento que posteriormente pueda hacerse efectivo en cada organización.
O lo que es lo mismo, en cada intervención buscamos que los participantes puedan realizar todas las actividades necesarias para llevar a efecto comportamientos relacionados con la habilidad a entrenar.
Además, cubrimos un segundo objetivo, ya que cada formación permitirá a los participantes disponer de pautas claras y sencillas para extrapolar el comportamiento desarrollado en aula, al conjunto de actividades diarias, es lo que llamamos un aprendizaje vivencial.
Por último, proponemos aprovechar el entrenamiento para revisar, adecuar e implementar el uso de las herramientas que desde cada organización se consideren, de este modo cubrimos también un objetivo estratégico de mejora continua, toda vez que garantizamos la coherencia y el incremento de talento.
Así, apostamos por un entrenamiento que cubre los siguientes aspectos: - Entrenamiento en aula del conjunto de comportamientos que aglutina cada habilidad.
- Revisión de pautas para llevar a efecto lo entrenado al papel de cada uno en la organización.
- Aprovechar para implementar, revisar, mejorar o recordar el uso de herramientas corporativas.
Todo lo anterior, lo conseguimos aplicando la metodología M.A.P. (Motivo – Adquiero – Practico) que permite integrar práctica e instrucción en una misma experiencia formativa = aprendizaje vivencial.
Esto nos permite seguir estrategias enfocadas a la adquisición de habilidades y el aprendizaje de procesos implícitos al tener que ponerlos en práctica.
Alentando el uso de procesos para desarrollar habilidades, animamos al participante a aprender haciendo (lo que sin duda, es la mejor forma de aprender) y además en su contexto, para que resulte significativo.
El entrenamiento de cada habilidad viene definido por dos aspectos a tener en cuenta, el entrenamiento en mí mismo y el entrenamiento para ponerla en práctica con los demás.
En el caso de la IE está claro que esta doble dimensión ha de darse, por ello, ya desde el propio objetivo general anunciamos nuestra intención de: “Incrementar la inteligencia emocional mediante la identificación del propio estado, el estado de los demás y la puesta en práctica de habilidades concretas”, es decir:
 | Identificar y describir con eficacia las causas de nuestros estados emocionales.
|  | Manejar y controlar cómo éstas afectan a nuestras actividades y nuestro rendimiento.
|  | Identificar el estado de los demás y clarificar la situación concreta en la que nos encontramos.
|  | Recuperar y potenciar nuestros recursos personales, mejorando nuestra capacidad y nuestros resultados mediante la aplicación de las habilidades implícitas en la inteligencia emocional. |
Para conseguir todo lo anterior, necesitamos trabajar el concepto de IE, es decir, desmitificar y clarificar qué entendemos por IE, así como tener claro qué habilidades subyacen a la misma.
Así trabajamos habilidades personales, entendidas como el modo en que nos relacionamos con nosotros mismos, vease, conciencia de uno mismo, que aglutinaría elementos relacionados con:
 | CONCIENCIA DE UNO MISMO: Conciencia Emocional y Autoconfianza.
|  | AUTORREGULACIÓN: Autocontrol, Integridad, Responsabilidad, Adaptabilidad e Innovación.
|  | MOTIVACIÓN: Motivación de logro, Compromiso, Iniciativa y Optimismo. |
Por otro lado, trabajamos las habilidades sociales, entendidas como el modo en que nos relacionamos con los demás:
 | EMPATÍA: Comprensión de los demás, Vocación de servicio, Desarrollo de los demás, Aprovechamiento de la diversidad y Conciencia política.
|  | HABILIDADES SOCIALES: Influencia, Comunicación, Gestión del cambio, Gestión de conflictos, Liderazgo, Creación de redes, Colaboración y Cooperación, y Desarrollo del equipo. |
Es importante abordar cómo funciona nuestra mente, es decir, cómo los constructos y las representaciones mentales nos permiten afrontar distintas realidades aparentemente nuevas:
- Cómo establecemos relaciones entre nuestro estado emocional y nuestros recursos, muchas veces aprendidos o incorporados de experiencias anteriores.
- Cómo en ocasiones el lenguaje nos limita, es fundamental aprender a identificar las “trampas” que nos tendemos con las palabras.
- Y lo más importante, cómo potenciar nuestros recursos para alcanzar los objetivos que nos hemos propuesto, manteniendo el equilibrio personal y profesional.
Otro de nuestros aspectos diferenciales pasa por la identificación de puntos fuertes para, tirando de ellos desarrollar áreas de mejora, ya que igual que todos sentimos una inevitable necesidad de estimación ajena, tenemos también necesidad de una cierta estimación de nosotros mismos.
De este modo, nuestras intervenciones en el entrenamiento de la Inteligencia Emocional se nutren de las experiencias de nuestros clientes y empapan a éstos de toda una manera de entenderse y entender, en un contexto significativo, en el que el fin es ofrecer lo mejor de nosotros mismos y conseguir que aflore lo mejor en los demás.
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